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Carmen Posadas

por admin
14 abril, 2016
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Usted primero es el último libro de Carmen Posadas junto a la periodista Marta Robles. Una obra de ensayo, un completo manual sobre esas reglas no escritas tan necesarias para actuar con naturalidad y saber estar. Justo el día que hablábamos con la escritora uruguaya,  le acababan de dar la noticia de que lo iban...

Usted primero es el último libro de Carmen Posadas junto a la periodista Marta Robles. Una obra de ensayo, un completo manual sobre esas reglas no escritas tan necesarias para actuar con naturalidad y saber estar. Justo el día que hablábamos con la escritora uruguaya,  le acababan de dar la noticia de que lo iban a reeditar y estaba entre los más vendidos.

Probablemente sea una de las personas más indicadas para escribir este tipo de manuales. Durante nuestra charla pudimos sentir la calidez, elegancia y exquisita educación de una persona que ha sabido aprovechar las oportunidades que le ha dado la vida.  Carmen Posadas inició esa “vocación tardía” con literatura infantil pero ha escrito ensayos, guiones de televisión, relatos y novelas. Es poseedora del Premio Planeta en 1998, entre numerosos galardones, sus libros han sido traducidos a veintitrés idiomas y publicados en más de cuarenta países.

¿Haber vivido en distintos países ha enriquecido su visión del mundo y de la cultura?
Le estoy muy agradecida en ese sentido a mis padres, aunque cuando era pequeña regañaba un poco  porque a los niños no les gusta que le cambien de amigos, de colegio y de país cada cinco años. Pero ahora gran parte de lo que soy se lo debo a esos viajes, a haber vivido realidades muy diferentes.

¿Siempre quiso ser escritora?
Bueno…yo fui de vocación tardía. Lo he hecho todo al revés en la vida. Porque normalmente la gente primero estudia, luego se pone a trabajar y luego se casa. Yo me acabé casando con 19 años. Durante una temporada me dediqué a ser madre perfecta y esposa ideal. Hasta que un día dije: ¿esto es realmente lo que quieres en la vida? Y ahí es cuando retomé esta vieja vocación mía de escribir.

¿Cree en la suerte?
Creo en la mala suerte. Si voy a salir de mi casa y me va a caer una teja en la cabeza, eso es mala suerte. Pero la buena suerte se la tiene que buscar uno, porque en la vida están pasando trenes por delante todo el rato y depende de si los coges o no los coges. Pero la buena suerte hay que buscarla.

¿Cómo le ha tratado la vida?
Yo soy como Violeta Parra, le doy muchas gracias a la vida, que me ha dado mucho. Es verdad que he vivido momentos difíciles que han sido bastante fuertes, pero me han hecho disfrutar de las cosas buenas. Después de que metieran a mi marido en la cárcel empecé a valorar lo que tenía. Antes estaba preocupada por tonterías y cuando te pasa algo así, empiezas a ordenar tus prioridades. Si no te pasa nada, tardas más en crecer y hay gente que no crece nunca.

¿Qué persona más le ha marcado más?
Tanto en mi vida como en mi carrera mi padre. Porque él era un gran lector, la típica persona que aprende griego para leer a Homero. Y a su vez era una persona muy introvertida, estaba educado de una forma muy victoriana de no se llora, no se protesta, de poco contacto físico. Pero su forma de comunicarse con nosotros era leyendo, se sentaba y nos leía.

¿Qué es más fácil empezar o acabar un libro?
Empezar es muy fácil, porque uno tiene veinte mil ideas. Una novela es como una maratón, tienes que saber empezar, tienes que saber confiscar las fuerzas, cuándo acelerar, cuándo retraerte un poco, cuando descansar…es un trabajo duro.

¿Cómo nacen sus historias y los personajes que las protagonizan?
Todos los libros tienen algún componente autobiográfico. No sé… he escrito La Cinta Roja, basado en una mujer española que fue muy importante en la revolución francesa. Al igual que yo he sido una extrajera en España, ella era una española que vivió en Francia. Siempre se puede encontrar con componente autobiográfico.

Pequeñas Infamias le hizo ganar el Premio Planeta en 1998. ¿Se lo imaginó en algún momento?¿Le cambió la vida?
Para mí fue un cambio muy grande en mi carrera, hubo un antes y un después del premio. Yo siempre me identifico con una canción de Serrat, que se llama Como un gorrión, que le gusta volar bajito, que va de balcón en balcón… Pues yo soy igual, nunca me he atrevido a soñar con algo muy lejano. Cuando empecé a escribir dije ojalá me publiquen y cuando me publicaron dije ojalá alguien me lea y cuando me leyeron dije ay, a ver si me dan un premio…Y cuando me lo dieron dije, ojalá me traduzcan…Y ahora ya lo único que digo es virgencita que me quede como estoy.

¿Conoce Sotogrande?
¡Sí,  mucho! Desde que mis hijas tenían 10 años hasta los 26, más o menos, íbamos todos los veranos y tengo magníficos recuerdos de Sotogrande. Allí no se para ni un solo minuto, tiene mucha oferta. Hacía tiempo que no iba y al volver me sorprendió ver lo grande que es ahora. Es impresionante lo que ha crecido y para bien.

 

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