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Málaga

Del boom turístico al protagonismo económico cultural. La capital de la Costa del Sol aumenta su esplendor, gracias al desarrollo de los últimos años.

Málaga es la quinta ciudad de España en número de habitantes. En su desarrollo y evolución han incidido, sobre todo, determinados factores ambientales y geográficos, como la influencia marina, la ubicación del municipio sobre los valles fluviales del Guadalhorce y Guadalmedina, su orografía y su régimen climático.

La tierra en la que nació uno de los mayores pintores de todos los tiempos, Pablo Ruiz Picasso, es una ciudad que se entrega. El malagueño se da y se presta con la mente abierta a compartir sus tradiciones con el foráneo, construyendo y perpetuando entre ambos la imagen de ciudad progresista y emprendedora. Con el paso de los años, la archiconocida capital de la Costa del Sol ha crecido en múltiples aspectos.

Dejándonos llevar por experiencias sensoriales, podría afirmarse que Málaga es luz, luz natural que calienta muros y recovecos que residen señoriales en el entramado de calles de su casco histórico, contándonos buena parte de su pasado histórico. También que huele a biznaga o que sabe a pescaito frito. Que siente la pasión y mantiene la tradición con su Semana Santa o que baila alegre y festiva al son del folclore de su Feria Real.

Aquí el clima es un privilegio, gracias a estar bañada por el mar Mediterráneo y circundada por la barrera montañosa de los montes de Málaga. Su patrimonio natural es de una gran riqueza medioambiental: por un lado, la Desembocadura del Guadalhorce, lugar de paso para cientos de especies migratorias y que destaca por su gran valor ecológico; y por otro, el Parque Natural de los Montes de Málaga, donde habitan más de 230 especies vegetales y más de 160 vertebrados.

Málaga también es valiosa por su pasado, cuya memoria sigue viva y la convierten en una ciudad aún más atractiva. Declarada Conjunto Histórico por ser una de las pocas ciudades en el mundo con una superposición tan amplia de huellas del paso de civilizaciones a lo largo de los siglos, tanto de Oriente como de Occidente, en tan reducido espacio urbano. En el centro conviven monumentos como el Teatro Romano, edificado a comienzos del siglo I en la época del emperador Augusto; la Alcazaba, a los pies de Gibralfaro, que es una significativa fortificación palaciega de la época musulmana; la Catedral de la Encarnación, también conocida como `La Manquita’ al faltarle una de sus torres, de estilo renacentista pero con elementos barrocos; la Aduana, la Judería y un rico patrimonio arqueológico soterrado.

El paseo a pie por el casco histórico y los alrededores se hace placentero y enriquecedor, tanto por el clima, como por las posibilidades que presenta la ciudad y la oferta cultural y de servicios. Entre las opciones está la Alameda Principal, arteria del centro histórico, es un paseo flanqueado por varios ficus bicentenarios. O la calle Marqués de Larios, que actualmente se convierte en el gran reclamo por la iluminación navideña. Dicha vía fue abierta en 1891, con la idea de comunicar la Plaza Mayor, actualmente conocida como la Plaza de la Constitución, con el Puerto de Málaga. Y al seguir caminando, nos adentraremos por emblemáticos rincones como el Paseo de Chinitas, la calle San Agustín, donde tendremos la oportunidad de visitar el Museo Picasso, la Plaza de la Merced, la del Obispo y un largo etcétera que os invitamos a descubrir en una relajada visita a la ciudad.

Tras un recorrido matutino acercándose a la cultura y desayunando en la terraza de cualquiera de las cafeterías del centro, os proponemos comer el auténtico pescaito frito en el barrio de El Palo, donde el paseo marítimo presenta una variada oferta junto a la orilla del mar. Y para hacer algunas compras, tomar un café o visitar el Centro Pompidou de Málaga, es visita obligada el Muelle Uno, donde disfrutar del atardecer en familia o con amigos hará que la visita a la capital malagueña sea un auténtico regalo del destino.

El Parque, los Jardines de Puerta Oscura, el Jardín Botánico-Histórico de la Concepción, su plaza de toros La Malagueta, Galerías de Arte o Museos, como el de Carmen Thyssen o los mencionados anteriormente, entre otros tantos. Capillas, palacios, edificios notables o teatros, como el emblemático Teatro Cervantes, que cada año acoge el Festival de Cine de Málaga…

Lo difícil de exponer las delicias de una metrópoli tan rica como Málaga, es que siempre nos dejaremos cosas por mencionar. Lo bueno, que ello nos obliga a visitarla para descubrir y vivir in situ, a partir de estas pequeñas pinceladas, el verdadero sentir y la verdadera realidad que tenemos al alcance de la mano.

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