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Nin Vargas

por admin
22 mayo, 2019
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La habilidad de tener un gran oído desde los 5 años fue lo que despertó esa gran pasión y clara vocación de Nin Vargas. El joven algecireño que afina al violín como los ángeles para traernos el cielo a la tierra con sus interpretaciones de música pop, rock o flamenco. Nin siempre tuvo clara dos...

La habilidad de tener un gran oído desde los 5 años fue lo que despertó esa gran pasión y clara vocación de Nin Vargas. El joven algecireño que afina al violín como los ángeles para traernos el cielo a la tierra con sus interpretaciones de música pop, rock o flamenco.

Nin siempre tuvo clara dos cosas, su amor incondicional por la música y labrarse un futuro seguro llevando a fin sus estudios universitarios. Cauto en ese sentido, este violinista y hoy ya casi economista, ha comenzado a dar sus primeros pasos en el mundo laboral. Y en el camino, muchas experiencias vividas. De esas que curten, abren la mente y dejan ver más allá de los horizontes de un joven adolescente capaz de cortar por lo sano para ser feliz en cada momento y aprender de las mieles del éxito, pero también de las adversidades.

La aptitud y el talento son innatos, pero tocaba aprender. A los 5 años comenzó a interpretar sus primeros acordes en la Escuela de Música José Luis Cano de Algeciras. La llegada entonces de un nuevo profesor ruso del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú supuso el revulsivo inesperado en un grupo de niños entre los que se encontraba Nin Vargas y que a base de una dura disciplina diaria, a los 10 años empezó a viajar por el mundo.  Rusia, Bielorrusia, Bulgaria, Bulgaria, Siberia, Francia… Numerosas convocatorias de música clásica que para este músico eran una “experiencia muy enriquecedora”. Después de esto ingresó en La Orquesta Joven de Andalucía. Pero allí el algecireño no estuvo más de un año. Reconoce que aquello fue positivo, pero la llegada a la adolescencia y la disciplina que requería formar parte de un grupo así, pudo con él.

Justo en este punto es donde a Nin se le torna algo cabizbaja la voz para admitir que le pudo la presión. “Dejé de tocar el violín durante dos años y me centré en mis estudios” porque como él explica, “todo esto tiene también una caja B y es que yo lo he pasado muy mal en los escenarios, he sentido mucha presión y aunque no hay ningún culpable, siempre me he notado con muchísimo miedo a fallar, a hacerlo mal, a defraudar a los demás y eso me pasó factura”.

Pero visto lo acontecido, esto más bien supuso un paréntesis. Un tiempo en el que siguió tocando el piano, al que él define como “ese amigo que siempre está ahí” y empezó a tocar otros instrumentos, como la guitarra o la batería. Para alguien que ama la música a esos niveles no podía ser un “adiós”. Y entonces se convierte en un período de experimentar y de dejarse llevar por los estilos que realmente le gusta escuchar. Hasta que se da cuenta de que “el violín también encaja en este tipo de música”, recordaba el músico.  “Entonces ahí me veo fuera de presión y empiezo a versionar pero de forma privada”.

Y si esta reflexión supuso un antes y un después en el devenir de la trayectoria musical de este joven músico, el boom inesperado se produjo a principios de este verano cuando el propio Alejandro Sanz compartió en sus redes sociales un vídeo casero de Nin interpretando de manera magistral el tema Cai, que escribió el artista e interpretó para el mundo Niña Pastori. Vargas lo reconoce, fue obra de su tío porque él no era activo en las redes. Pero aquello le hizo dar otro paso más, se abrió diferentes cuentas y hoy, además de tener numerosos seguidores, considera muy positivo su uso para que lo conozcan públicamente. Lo de Alejandro, dice, fue un gesto que “le agradeceré toda la vida, me devolvió la ilusión”.

Y después de eso ha estado todo el verano tocando a nivel regional para para diversidad de estilos musicales. “Ha sido genial en ese sentido”, nos decía. Y sin decir que no a nada, en el momento de esta entrevista nos anunciaba que casi sin proponérselo ya estaba, junto a un amigo pianista, en los cuartos de final del programa Got Talent.

Como nos decía al principio de la conversación, Nin Vargas no tiene hoja de ruta, pero lo que sí tiene claro es que “la clave ha sido disfrutar con lo que hago, porque tocar bien lo hace muchísima gente, lo importante es que lo hagas con pasión. Si disfrutas tú, seguro que los demás también lo harán”. Seguiremos de cerca la carrera de este violinista, que está consiguiendo acercar a nuevos públicos un instrumento clásico como es el violín.

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