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Sevilla

por admin
14 abril, 2016
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Poemas y canciones le brindan homenaje. Sevilla, cuna de artistas, de arraigada cultura y de tradiciones, convertida hoy en ciudad cosmopolita abierta al turismo. Sevilla es luz, folklore, pasión, alegría de vivir, legado histórico, leyenda. Caminar por sus calles y contemplar su arquitectura civil y religiosa, hace ver el reflejo de la riqueza de una...

Poemas y canciones le brindan homenaje. Sevilla, cuna de artistas, de arraigada cultura y de tradiciones, convertida hoy en ciudad cosmopolita abierta al turismo.

Sevilla es luz, folklore, pasión, alegría de vivir, legado histórico, leyenda. Caminar por sus calles y contemplar su arquitectura civil y religiosa, hace ver el reflejo de la riqueza de una de las ciudades más extensas y populosas de España.

Ejemplo de unión cultural e histórica, con una amplia herencia artística.

Y por si fuera poco, para aquellos viajeros que no se contentan con las propuestas de las guías turísticas, existen rutas basadas en sus curiosidades y leyendas.  Durante siglos, toda la provincia ha acumulado numerosos mitos, historias y leyendas que hoy forman parte de su identidad. Relatos que nos dan a conocer la personalidad que caracteriza a los pueblos, recorriendo las diferentes épocas de su historia.

Pero detengámonos ahora en otro aspecto inherente de la forma de vida sevillana: su gastronomía. Tanto si estamos de paso en la ciudad como si nuestra estancia promete ser más prolongada, merece la pena adentrarse en su rutina y disfrutar de las recetas típicas de la tierra. Por suerte, con el tapeo del sinfín de establecimientos de la ciudad, podremos probar recetas típicas de la cultura sevillana, como el menudo sevillano, las papas aliñás, los huevos a la flamenca, el rabo de toro, las pavías de bacalao o la pringá, entre otras tantas. Y si más tarde gusta de tomarse un café con algún dulce típico de la tierra, podrá elegir entre las tortas de aceite, los dulces de convento, las torrijas, los pestiños o las poleás.

Aunque saborear Sevilla engloba mucho más que probar sus exquisitas recetas tradicionales. Es vivir al son de lo que conlleva cada época del año, especialmente su Semana Santa y su archiconocida Feria de Abril. Es dar un paseo en barco por el Guadalquivir mientras se contempla la emblemática Torre del Oro, vestigio más representativo del sistema de defensa de la ciudad en otros tiempos. Es recorrer a pie cada uno de sus monumentos más emblemáticos, gracias a la cercanía que existe entre ellos. Dejarse perder en el entramado de calles de barrio de Santa Cruz, donde el bullicio turístico y el disfrute de una cerveza fría en cualquier terraza no cesan hasta la madrugada.

Desde la Catedral, principal construcción cristiana y mayor catedral gótica del mundo; a la Giralda, alminar de la antigua mezquita, que con sus 93 metros de altura engalana el cielo sevillano. Y mientras seguimos consultando nuestro particular visita en la gruía turística o app de nuestro dispositivo, continuamos caminando sin mirar el reloj para toparnos con el Patio de los Naranjos, el Alcázar, el Archivo de Indias, la Plaza de España o el Palacio Arzobispal. Son muchas las reliquias que ponen de manifiesto el esplendor económico y cultural vivido en la ciudad durante la dominación árabe.

Llegada la noche, hechizados por el característico olor a azahar en primavera, podemos disfrutar del auténtico flamenco en algunos de los tablaos del popular barrio, donde caído el sol aún toman más visos de encanto y leyenda sus casas señoriales, patios y fuentes.

Unida o dividida, según se mire, lo cierto es que el Puente de Triana posee a cada uno de sus extremos los dos barrios insignia. El ya mencionado de Santa Cruz y el de Triana, donde la huella del turismo no ha calado tan profundo, manteniendo ese gustoso sabor añejo que ha perpetuado la más tradicional forma de vivir, el arte y otras costumbres sentir sevillano.

Sevilla aguarda, acoge y ofrece. Es la ciudad del dejarse llevar, del dejarse sentir, de pisar piedra y asfalto o de dar un paseo por el Parque de María Luisa, uno de los más bellos de España y auténtico pulmón de la ciudad, y visitar el Palacio de San Telmo. De vivir en primavera la pasión de su Semana Santa, el folklore en su estado puro en la Feria de Abril o del arte taurino en su máximo esplendor ofrecido en la Maestranza.

De la arquitectura de Leonardo de Figueroa, pasando por la imaginería de Martínez Montañés hasta la maestría con el pincel de Velázquez y Murillo. Sevilla recorre la historia a base de arte, cultura, pasión y tradición. Es romántica y terrenal, capaz brindar una estancia inolvidable a cualquiera que se precie a dejarse salpicar por el auténtico duende andaluz.

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