María Li Bao: rigor oriental, carácter mediterráneo
Llegó a España con diez años y hoy lidera uno de los grupos gastronómicos más sólidos y reconocidos del país. Ha transformado la forma en que España mira a la cocina asiática.
María Li Bao, creadora del Grupo China Crown, dirige un equipo de más de 300 personas y cuenta con 25 restaurantes en España. Con disciplina oriental y naturalidad mediterránea, ha elevado la gastronomía asiática a un nuevo nivel, sin perder la cercanía y la autenticidad.
Se define como una “china española” y tiene razón. De su origen conserva el rigor y de aquí la naturalidad, el humor y la cercanía. Una combinación que explica buena parte de su éxito. Mientras su hermano, Felipe Li Bao, chef ejecutivo del grupo, se encarga de la creación y la técnica, ella dirige la estrategia y la gestión.
Da igual en cuál de sus restaurantes estés, tarde o temprano ella aparece con una sonrisa. Hablamos con ella de su trayectoria y sus proyectos.
¿Qué recuerdos guardas de aquellos primeros años y de tus inicios?
Mis primeros recuerdos mezclan la adaptación a una nueva cultura con el olor de la cocina del restaurante familiar en Aranjuez. Pasaba las tardes ayudando después del colegio, aprendiendo “haciendo”. Aquellos años me enseñaron que en la restauración no hay atajos: solo trabajo, constancia y atención al detalle.
¿Qué valores de aquella etapa siguen presentes hoy en tu forma de liderar?
El esfuerzo constante y la disciplina. Lo aprendí de mis padres, que trabajaron sin descanso para salir adelante. También la humildad y el sentido del servicio: cada cliente cuenta, y el trato humano es tan importante como un buen plato. Nunca quisimos caer en clichés ni ser “el chino del barrio”, sino ofrecer autenticidad y calidad.
Con solo 24 años tomaste las riendas del negocio familia ¿cómo fue ese salto?
Fue un reto enorme, pero también una oportunidad. En un entorno muy masculino tuve que demostrar mi valía con rigor y convicción, demostrando que se puede liderar desde la visión empresarial, con rigor y con creatividad. Pero ser mujer también me dio una sensibilidad especial: la de entender que un restaurante no es solo una empresa, sino también hospitalidad, equipo y experiencia. Conté con el apoyo de mi familia, especialmente de mi hermano Felipe, y eso fue clave.
¿Cómo es trabajar con tu hermano, Felipe Bao, el chef ejecutivo del grupo?
Una suerte. Felipe es el chef ejecutivo del grupo y un apasionado de la investigación culinaria. Él se centra en la creatividad y la técnica, y yo en la parte empresarial, de marca, de servicio y expansión. Nos complementamos a la perfección: su talento en los fogones y mi visión para que esas creaciones lleguen al público.
25 restaurantes. Cada restaurante del grupo tiene su propio estilo. ¿Qué los une?
Cada uno tiene su personalidad —China Crown con la cocina imperial china; Shanghái Mama, más desenfadado y regional; y Tottori, la elegancia japonesa— pero todos comparten la misma base: búsqueda de la excelencia culinaria, respeto por la tradición, producto de calidad, y un entorno y servicio al mismo nivel. Me gusta formar equipos que entiendan eso y que compartan la filosofía del grupo.
¿Cómo ha evolucionado la cocina asiática en España?
Muchísimo. Antes predominaban los tópicos y platos estandarizados. Hoy hay propuestas que muestran la verdadera riqueza regional de China, con productos de calidad y fusiones interesantes. Nosotros viajamos con frecuencia para investigar y rescatar sabores auténticos.
Más de 300 empleados, españoles y chinos ¿cómo se lidera esos equipos mixtos?
Esa mezcla es una de nuestras mayores fortalezas, la diversidad enriquece muchísimos el resultado. En cocina contamos con chefs formados en China, guardianes de las técnicas y los sabores tradicionales. En sala, el personal español aporta cercanía y conocimiento del cliente local. Fomentamos la formación cruzada: los cocineros chinos aprenden sobre el mercado español, y los españoles, sobre nuestra cultura culinaria.
¿Qué te ilusiona ahora, después de tanto crecimiento?
Seguir creciendo, pero sin perder la esencia. Tenemos proyectos en marcha, por ejemplo, en Marbella y Alicante. También quiero dedicar más tiempo a formar y mentorizar a jóvenes cocineros, tanto chinos como españoles, para que esta pasión siga viva. Y, bueno… tampoco me importaría abrir en Nueva York (risas).


